Museo del Futuro, Dubái
El Museo del Futuro de Dubái, uno de los proyectos de construcción más desafiantes y singulares del mundo, es un verdadero experimento arquitectónico.
El mundo de la arquitectura está plagado de hipérboles. Si bien algunas afirmaciones pueden basarse en la licencia poética, la singularidad del Museo del Futuro de Dubái es objetivamente incuestionable, y su extraordinaria forma es posible gracias a su superestructura y fachada de acero.
El diseño elíptico en forma de toroide, decorado con caligrafía árabe, fue concebido por el arquitecto Shaun Killa, de Killa Design, ganadores del concurso de diseño del museo en 2015. Killa posee amplia experiencia en proyectos arquitectónicos desafiantes; durante su etapa en Atkins Dubai, trabajó en el Burj Al Arab, uno de los hoteles más reconocidos del mundo. Con su estudio de arquitectura, fundado hace seis años, también es responsable de las torres gemelas Address Jumeirah Gate de Dubái, de 77 pisos, otro proyecto con gran potencial icónico.
Con una altura de 78 metros, el Museo del Futuro, finalizado en 2021, se concibe como un escaparate de innovación y tecnología, por lo que su forma futurista resulta especialmente apropiada. La inspiración inicial para el edificio, según Killa, fue “crear una forma que representara la visión del futuro del cliente, donde el edificio físico, con sus salas de exposición, simboliza nuestra comprensión del futuro tal como lo conocemos hoy y lo que veremos en los próximos cinco a diez años”. Mientras tanto, el vacío central representa todo aquello que aún se desconoce.
Los arquitectos diseñaron el museo en tres partes principales: el montículo verde (que funciona como un podio ajardinado de tres niveles), el volumen superior y el espacio interior. En su interior, alberga seis niveles de exposición sin columnas, una planta administrativa sobre el podio y una terraza con servicios de alimentos y bebidas, además de auditorio, tiendas, estacionamiento y otras facilidades.
“El Museo del Futuro representa una alternativa radical a la forma tradicional del rascacielos.”
BuroHappold Engineering
La firma británica BuroHappold Engineering fue la encargada de materializar la ambiciosa visión de Killa. “Traducir los conceptos artísticos y metafóricos del diseño en un edificio de 30,000 m² revestido de acero inoxidable siempre sería un reto”, señalan sus ingenieros.
“Pero si a ello sumamos la forma singular del museo, el objetivo de alcanzar la certificación LEED Platino y la decisión de adoptar el modelado de información para la construcción (BIM) en cada fase del proceso, queda claro que el vacío central no es el único aspecto de este proyecto que representa un salto hacia lo desconocido.”
Adelantado a su tiempo
BuroHappold comenzó optimizando la forma teórica del edificio para reducir la complejidad de sus curvas y facilitar su construcción.
Posteriormente, se diseñaron la estructura de acero y la fachada ligera. La estructura consiste en una diagrid compuesta por 2,400 vigas de acero que se intersectan en diagonal. Como consultora principal, la firma se apoyó fuertemente en el diseño paramétrico y en BIM. Dado que las posibles configuraciones de la diagrid eran prácticamente infinitas, se desarrolló un algoritmo propio para determinar la disposición estructural óptima.
Debido a la ambición del diseño, era fundamental mantener una estructura ligera. Por ello, los 11,000 m² de pavimento se ejecutaron con el sistema de forjado compuesto Comflor de Tata Steel. Este enfoque modular permitió una instalación más rápida y redujo la carga sobre la cimentación.
Los ingenieros utilizaron programación paramétrica en la fase de diseño para definir la forma arquitectónica. Este enfoque permitió crear vínculos dinámicos entre variables, facilitando ajustes en tiempo real. Gracias a este modelado preciso, todos los elementos tubulares de acero pudieron fabricarse con un diámetro uniforme, lo que agilizó significativamente el proceso constructivo.
Una vez ejecutadas la viga anular de hormigón armado y la torre de soporte, la estructura de acero se completó en apenas 14 meses.
Poesía en acero
Según BuroHappold, esta estructura define la forma toroidal y sirve de soporte a los 890 paneles de polímero reforzado con fibra de vidrio (GFRP), revestidos de acero inoxidable, que conforman la fachada continua.
Estos paneles incorporan recortes caligráficos con frases del jeque Mohammed bin Rashid Al Maktoum, gobernante de Dubái y vicepresidente y primer ministro de los Emiratos Árabes Unidos. Estas inscripciones cumplen una doble función: estética y funcional, ya que también actúan como ventanas. Al anochecer, se iluminan mediante 14 km de luces LED.
El museo, con una inversión aproximada de 136 millones de dólares, se ubica sobre el sistema de metro elevado y automático de la ciudad, en las inmediaciones del distrito financiero, cerca de las Torres Emirates y la avenida Sheikh Zayed.
Diseñado para atraer a más de un millón de visitantes al año —la mitad provenientes del extranjero—, el Museo del Futuro se consolida como un ícono arquitectónico global.
Para BuroHappold, “el Museo del Futuro representa una alternativa radical a la tipología tradicional del rascacielos”. Debido a su complejidad y forma singular, la estructura de acero —en lugar de soluciones convencionales en hormigón— fue la opción más eficiente y coherente para materializar esta visión.
https://constructsteel.org/steel-projects/case-study-museum-of-the-future-dubai/


